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martes, 10 de julio de 2012

¿Por qué sus vacaciones pueden ser peligrosas por culpa de Facebook?

Con este título iProfesional publicaba hace unos meses en su sección de tecnología un artículo que escribí cuando se acercaban las vacaciones y luego de ver un sinnúmero de datos sensibles que mis contactos ofrecían a través de Facebook. 

La sensibilidad de los datos es importante y es por ello que debemos considerar muy bien lo que expresamos a través de la escritura en las redes sociales, sobre todo cuando esa información puede ser "vigilada" por personas con malas intenciones y a la espera de encontrar los datos precisos que les permitan obtener algún tipo de beneficio en instancias fraudulentas o ilícitas. 

De la misma manera que los delincuentes no-informáticos que a la hora de planificar, por ejemplo, un secuestro procesan información que para sus efectos es valiosa para cometer el acto delictivo; el mismo tipo de metodología criminal se desarrolla a través de las redes sociales. Donde nuevamente, tecnologías informáticas son empleadas como vector de captación de víctimas para la comisión de delitos no-informáticos.


¿Esto significa que Facebook es malo? Claro que no! Significa que debemos medir lo que escribimos con ánimo de compartirlo. Les dejo entonces la lectura del artículo en cuestión:





¿Por qué sus vacaciones pueden ser peligrosas por culpa de Facebook?


En una sociedad “hipercomunicada“ y muy dependiente de la tecnología informática, el tiempo de descanso puede transformarse en riesgoso si no se tienen presentes ciertas buenas prácticas de seguridad. A través de medios informáticos se facilitan delitos convencionales como el robo de viviendas.


Las vacaciones representan ese período tan esperado por toda persona que busca, en algún momento del año, alejarse de toda la vorágine laboral o simplemente apartarse un poco del caos que puede representar la cotidianeidad.


Sin embargo, en una sociedad “hipercomunicada“ y muy dependiente de la tecnología informática, esas vacaciones pueden transformarse en “potencialmente peligrosas” si no se tienen presentes ciertas buenas prácticas de seguridad que, a pesar de constituirse en primera instancia a través de medios informáticos, pueden derivar en delitos convencionales que escapan del ámbito computacional.


¿Cómo es esto? Pues, vale analizar primero esta ecuación: Facebook  (privacidad) + OSINT = Vacaciones potencialmente peligrosas.


Sin lugar a dudas, Facebook es la red social -mundialmente hablando- más popular y, por ende, la más empleada por millones de personas a nivel global. La evidencia más concreta: más de 800 millones de perfiles forman parte de esta red con la posibilidad de interactuar entre sí constantemente.


Pero esta popularidad representa también un riesgo latente donde el condimento “privacidad” es uno de los más críticos; sobre todo cuando no comprendemos del todo su alcance e impacto como parte del ciclo social diario, donde la información mueve la balanza a favor de quien la tenga.


Y no comprender del todo lo que esto significa es básicamente similar a dejar abiertas todas las alternativas posibles para que personas con intenciones maliciosas puedan afectar nuestra economía, de alguna u otra manera, y de forma arbitraria.


OSINT corresponde al acrónimo de "Open Source Intelligence", un recurso mediante el cual se busca obtener información de interés (lo que en algunas comunidades se conoce como “Inteligencia”) a través de fuentes abiertas y públicas. ¿Qué significa esto realmente? Básicamente la posibilidad de obtener datos relevantes sobre un blanco potencial, en primera instancia, sin hurgar demasiado y con poco esfuerzo.


A esta altura de la lectura se estará preguntando: ¿qué tiene que ver esto con mis vacaciones?Pues, lamentablemente, mucho. Imagínese la siguiente situación hipotética:


Soledad y Carlos, unos queridos amigos, están ansiosos por disfrutar de ese merecido descanso, tanto que todos los días cuentan (cada uno por su lado) esa ansiedad a través de su muro en Facebook. Soledad dice: "faltan solo tres días para irme de vacaciones", mientras Carlos revela que estará por las playas de Punta del Este (Uruguay) durante siete días; Soledad también cuenta: "El vuelo saldrá desde el aeropuerto de Ezeiza”, y Carlos que lamenta dejar “sola” su reciente adquisición, junto a la imagen de su nuevo auto estacionado frente a su casa, agrega: “Estos son los momentos por los cuales me arrepiento de no tener un perro en casa”. Todo esto y mucho más en tan solo un día de Facebook.


A los ojos de la cotidianeidad que representa Facebook (y cualquier otra red social), estos ejemplos son... “algo normal”, pero no tanto para quienes constantemente buscan víctimas potables para cometer delitos no-informáticos a partir de la información que existe en cada uno de los diferentes perfiles.


Ahora cualquier persona que mire el perfil de Soledad y/o Carlos, podrá saber que: 


En tres días la casa estará vacía, sin ninguna persona atenta a ella durante una semana, incluso que no habrá perros que puedan, aunque sea, hacer un poco de ruido ante algún movimiento extraño. Que se van a Punta del Este tomando un vuelo desde el aeropuerto internacional de Ezeiza. Que recientemente se compraron un auto 0Km que también estará sin vigilancia y que seguramente las llaves no quedarán guardadas en cualquier cajón sino quizás en una caja fuerte dentro de la casa. Además, mirando la fotografía del auto estacionado frente a la casa (donde se distingue la fachada de ésta), se puede deducir fácilmente que el poder adquisitivo de mis amigos es alto. La cuestión es que al regresar de las vacaciones, el auto seguía en su lugar, pero la casa estaba vacía, habían robado todo.


Ahora... ¿Qué opina? Cuánta información en tan sólo unas pocas líneas, ¿verdad? Con lo cual el resultado, mezclando los condimentos de la ecuación, es “vacaciones potencialmente peligrosas”.


La recolección de datos que pueden ser de interés para el ámbito delictivo se potencia a través de recursos tecnológicos como las redes sociales, ampliando el abanico de posibilidades en materia de delitos que no sólo se basan en los tipificados bajo el marco de robo, sino que también pueden constituirse en delitos más graves, más complejos y mucho más elaborados como secuestros extorsivos y demás.


Soledad y Carlos representan a muchas personas que utilizan Facebook con demasiada confianza, sin tener en cuenta que, en definitiva, no se sabe realmente quién se encuentra del otro lado; y sin considerar que “todo lo que se escriba, puede ser utilizado en su contra” y las noticias diarias lo dejan en evidencia constantemente.


La privacidad es un derecho exclusivamente propio y es nuestra obligación mantenerlo bajo esa condición. 
Por supuesto que siempre habrá alternativas y estrategias maliciosas que busquen romperla. Para mitigarlo, también existen soluciones de seguridad. Pero una cuota muy importante en términos de privacidad depende sólo de cada uno, donde una segunda fórmula podría ser: cuanto menos información se exponga, menos expuesto se estará y más seguros de no ser una víctima más dentro del ciclo delictivo.


Ahora se entiende el... ¿por qué NO PUBLICAR TODO LO QUE HACEMOS? ;D
Abrazo!

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